¿Por qué competir?
Por Maripili Araya
Directora de Warehouse Dance Complex y Conservatorio de Artes Escénicas
Existen muchas razones positivas para competir. Cuando una competencia se vive desde una visión sana, educativa y formativa, puede convertirse en una herramienta muy valiosa dentro del desarrollo integral de los bailarines y las bailarinas.
Competir no se trata únicamente de obtener un premio o una posición. Se trata de aprender, crecer, exponerse a nuevas experiencias, desarrollar carácter y descubrir todo lo que es posible cuando el talento se acompaña de disciplina, compromiso y pasión.
Exposición y oportunidades
Para nadie es un secreto que, en muchos casos, los bailarines comienzan a construir su camino profesional desde temprana edad. Por eso, la plataforma de conexiones, experiencias y visibilidad que puedan desarrollar desde jóvenes puede ser muy importante para su futuro artístico.
Los circuitos de competencias y convenciones ofrecen oportunidades que van mucho más allá del escenario. En WDC, nuestras estudiantes han recibido becas e invitaciones a prestigiosos intensivos durante el año. Algunas también han sido seleccionadas como embajadoras o representantes de marcas internacionales gracias a su participación y desempeño en este tipo de eventos.
En otras ocasiones, hemos tenido estudiantes contratadas para viajar internacionalmente como asistentes de reconocidos maestros. En estos casos, las mismas empresas han cubierto tiquetes y hospedaje para que puedan formar parte de estas experiencias. Este tipo de oportunidades nacen muchas veces de haberse mostrado, preparado y destacado en el momento indicado.
Formación de carácter
Cuando las competencias se abordan desde un enfoque positivo, ayudan a formar carácter, determinación y valentía.
Los bailarines aprenden a ganar con humildad y a perder con madurez. Aprenden a respetar y aceptar resultados que no siempre son los esperados. También desarrollan perseverancia, compañerismo, liderazgo, solidaridad y trabajo en equipo.
La competencia enseña que el resultado no define el valor del proceso. Lo verdaderamente importante es cómo se trabaja, cómo se responde ante los retos y cómo se sigue creciendo después de cada experiencia.
Experiencia y aprendizaje
Recibir retroalimentación de personas con amplia trayectoria es una oportunidad enorme de crecimiento. Muchas veces, las correcciones que reciben en una competencia son similares a las que ya han escuchado de sus maestros en el estudio, pero al venir de otra voz, en otro contexto, hacen “click” de una manera diferente.
Además, las convenciones ofrecen algo invaluable: clases, clases y más clases. Entrenar con maestros reconocidos inspira, reta y amplía la visión de los estudiantes.
Los bailarines que participan en convenciones y competencias también se familiarizan con el proceso de audicionar, ya que en muchas de estas actividades se les exige hacerlo constantemente. Este entrenamiento es fundamental para quienes desean una vida profesional en la danza. Y para quienes elijan otros caminos, también representa una preparación importante para la vida: aprender a presentarse, manejar presión, enfrentar entrevistas, aceptar retos y competir por oportunidades.
La exposición a diferentes estilos, maestros, niveles y exigencias mantiene a los bailarines en constante evolución.
Inspiración
Gracias al enfoque que le damos a estas experiencias, la mayoría de nuestros estudiantes regresan motivados, inspirados y con más ganas de trabajar.
Competir les permite tener objetivos más claros. Les ayuda a ver con sus propios ojos que los resultados sí llegan cuando hay esfuerzo, disciplina, constancia y compromiso.
También les permite imaginar nuevas posibilidades. Al observar a otros bailarines, tomar clases con maestros invitados y vivir el ambiente de una convención, entienden que la danza es un mundo amplio, lleno de caminos, retos y oportunidades.
Networking
Las competencias y convenciones ayudan a ampliar significativamente la red de contactos profesionales.
Los bailarines conocen maestros, coreógrafos y estudiantes de diferentes lugares. Los observan trabajar, comparten espacios con ellos y, en muchos casos, desarrollan amistades y conexiones que pueden ser importantes en su futuro artístico.
Algunos maestros terminan contratando o recomendando a bailarines que ya conocen, porque han visto su actitud, su disciplina, su talento y su forma de trabajar.
Por eso es tan importante mantenerse presente, preparado y abierto a nuevas experiencias. En el mundo artístico, muchas oportunidades nacen de las relaciones que se construyen en el camino.
Competir para crecer
En WDC creemos que competir debe ser una experiencia formativa, positiva y enriquecedora. No buscamos que los estudiantes midan su valor por un resultado, sino que aprendan a utilizar cada experiencia como una oportunidad para crecer.
Cuando se vive con el enfoque correcto, la competencia puede fortalecer la técnica, el carácter, la confianza, la disciplina, la visión profesional y el amor por la danza.
Competir no es el fin. Es parte del camino.


